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17/11/08

Madre hay una sola... por suerte.

Menos mal que hay una sola, qué hubiera sido de nosotros si teníamos más de una!!! Más que histéricas seríamos locas!!!

El viernes tuve la oportunidad de medir mi nivel de histeria al compararme con la madre de la mocosa esa que le da besos a MI sweet baby. (Lo tengo re contralado al tema, vieron?)Yo pensaba que era mamá gallina pero esta me gana.

La mamá de Mirna, así su nombre, me rezó una letanía de advertencias antes de permitir que me la llevara a pasar la tarde con nosotros. Mirna no toma leche, no come chocolate, no come carne, no come verduras crudas, sólo toma agua embotellada, no mira caricaturas en la tele y no salta. Sí, leyeron bien. Mirna no salta porque alergías multiples. Es más, me dijo que no podía dejar que viniera con nosotros porque no le había preparado su menú especial.
Casi la mato! Decirme eso delante del Chino Loco que estuvo preguntando desde el martes si ya era viernes!

Entiendo que una se preocupe cuando se enferman. Y que nos dé ansiedad dejarlos ir a casa de otras personas por primera vez. Pero no sé en qué puede influir las caricaturas a las múltiples alergías de la niña. Y mucho menos saltar.

La madre en cuestión estaba más angustiada que nada. Alegaba que seguramente iba a llorar por que volaba una mosca al no poder superar la separación de la madre por 3 horas! Y mientras la mujer intentaba safar de la promesa que le había hecho a su hija y al mio yo buscaba la manera de no putearla y contenerla. Todo fuera por evitar la decepción de mi Chino.

-Mirá quedate tranquila. Decime qué come y yo se lo preparo.
- Pero me da pena
- Ay nooo mujer, que pena ni que nada. Chino esta que se muere de ganas de invitar a tu nena a casa! Mira tengo pollo, papas y zanahorias, se las puedo hacer al vapor, o al horno... vos decime cómo. (que no se te escape que tenemos al peludo pastro alemán que tiene amplificador integrado en la garganta, que no se te escape porque no la deja venir ni en pedo!)
- Ay que pena, pero bueno. Las papas hervidas sin sal. Ah y si podés hacerle arroz blanco mejor, es la base de su dieta.
- Si vos decime, no te preocupes (pero dejame a la nena!)

Dejamos a la madre con los ojos llorosos y nos subimos al auto. Chino Loco feliz con su primera invitada, la abrazó todo el camino . Mirna ni se mosquió, no lloró, no pregunto por la madre, comió su comida de enferma y habló con su madre muy contenta una de las 3 veces que llamó para contastar que la nena estuviera bien. Ahh, y además se bajo sin que me diera cuenta medio litro de coca cola.

-Mirna, te tomaste todo el refresco?
- Si,mi mamá me da coca cola, dice que me hace bien.

7/11/08

El odio

En estos 7 años de maternidad mi paciencia se ha ido reduciendo. Porque eso de que con los hijos una se vuelve una fuente inagotable de paciencia y serenidad, no es verdad. Pero he ganado algo, una capacidad que ha ido creciendo con el tiempo y que seguirá creciendo. Descubrí el odio.

Odio las cosas que vienen a darte vuelta el ritmo que tanto cuesta seguir. Porque la tos con flemas, la varicela, las anginas, todos esas enfermedades comunes que les tocan a los chicos te ponen como loca. Y peor aún cuando las medicinas se tardan semanas en hacer efecto.
Odio las caritas apagadas y los ojitos brillosos, odio los juguetes tirados por toda la casa, odio la fiebre que voltea a tus hijos y no pueden tirar los juguetes que odias ver tirados, pero que odias menos eso que la fiebre. Odio las medicinas que saben horribles.

Odio la pila de ropa sucia que nunca baja de tamaño, odio los platos para lavar, odio los gérmenes, odio los mocos secos en la nariz, los que cuelgan y los que se quedan en la manga de la ropa cuando se limpian. Odio las peleas para que desayunen, almuercen, cenen o se bañen. Odio el berrinche que hacen cuando no quieren salirse del baño. Odio las negociaciones interminables para que no se lleven todos sus juguetes cuando vas al super, odio el minuto previo a salir de paseo cuando se ensucian la ropa, odio el minuto posterior a salir de la casa cuando ahora sí quieren hacer pis, odio decir no cada cinco minutos a difrentes cosas: no te subas a la mesa, no corras en la calle, no saltes ahí, ahhh puros no. Es de las cosas más aburridas y desgastantes que he hecho en mi vida.
Odio cuando el perro cambia de pelo, odio no saber qué cocinar, odio los berrinches en público y las miradas reprobatorias de la gente que ve el berrinche.
Odio las tareas en viernes, odio los accidentes domésticos que te pegan un susto de madre mía pero odio más cuando los accidentes dejen ser sustos y se ponen peor.

Odio que los herederos se enojen y más odio cuando están tristes, odio a los que los lastiman.
y por sobre todo odio odiar.

7/10/08

La ayuda no ayuda

Cuando chino loco era un sweet baby recién nacido me encontré en una situación bastante particular.

Mi modelo a seguir histérico, o sea mi madre, había llegado a la tierra del nopal dispuesta a quedarse 6 meses ofreciéndose como ayuda a la parturienta que había decidido no darse de baja de la facultad, porque hija de tigresa pintita, podía con todo!!!

Demás esta decir que la ayuda como tal nunca llegó. El aporte de mi madre se observaba en el nivel de stress elevado que me provocaba su siempre insatisfecha presencia. La veía limpiar obsesivamente espacios que yo había limpiado 5 minutos antes, poner en un nuevo lugar cualquier objeto que estorbara a su concepción estética, si es que no terminaba en la basura. La veía ignorar al primogénito cuando llegaba a contarle algo, aduciendo que no le entendía. Entonces al no prestarle atención de alguna manera "forzaba" al niño a que hablara mejor.

El hecho es que un día se levantó con el pie equivocado y terminó haciendo escena digna de culebrón mexicano, cuando haciendo mi mayor esfuerzo diplomático, le pedí que dejara de limpiar todo el día porque me ponía histérica!.

La respuesta a esa solicitud se hizo medio sentir en el momento en que le dí aviso, entre respiración y respiración, que me iba al hospital y que necesitaba mimara y contuviera al primogénito durante mi ausencia. Ella dijo:

Mi madre:
"a ver nena, acá vamos a definir qué tiene que hacer cada quien, yo vine a ayudarte pero como esta visto que no puedo no sé por qué me pedís que me encargue de mi nieto"

Madrehistérica en medio de contracción:
mira , lo que menos necesito ahora es que me empecés a pelear
Mi madre:
Yo no te estoy peleando, pero no sé para qué me pedís que haga semejante viaje si no te puedo ayudar en nada...
Evidentemente la dejé discutiendo con la pared y me fuí a parir a Chino loco. La mera mera consecuencia se evidenció cuando a mi regreso del hospital me comunicó que dado que yo no quería su ayuda y su presencia me alteraba, ella había decidió cambiar el vuelo y regresar a Buenos Aires 5 meses antes de lo previsto.
Azotó la puerta y se fue. Dejándome con el primogénito de 3 años, el recién nacido y los puntos de la cesaría.

23/9/08

Cuando la histeria se viste de mujer

Cuando sos mamá de uno, dos, tres o el número que sea de seres masculinos implica un nivel importante de histeria maternal... pero cuando hablamos de herederas, el nivel de histeria aumenta al grado de hacer salir el mercurio del termómetro.

Porque para una, que nació con la femeneidad puesta es fácil ser hija mujer pero hay que ponerse en la piel de las madres histéricas que padecen niñas. Porque entre niños y niñas hay diferencias, además de las físicas conocidas claro está.

La madre histérica masculina se crispa los nervios porque el señorito le apunta al cambiar el pañal, porque el sweet baby cree que puede transformar su casa en el lejano oeste, porque admira a los bomberos y anda trepando a cualquier árbol para salvar gatitos imaginarios... pero las madres histéricas femeninas lidian con cuestiones más delicadas y profundas, esas que calan en lo más hondo desde los primeros días de la hermosa infancia.

Como para mi esas experiencias son como un universo desconocido, transcribo aquí hermosos pasajes de la vida cotidiana de una amiga, compañera de histeria maternal... la suya fémina:


Episodio 1


Viernes, alrededor de las 17hs, llegando a una esquina para cruzar la calle, salida del jardín de infantes, previa pasada por el kiosco y esperando que el colectivo (que venía a media cuadra de distancia aún) terminase de pasar por delante de sus narices. La niña de 4 añitos suelta muy fresca:

-"Mami, Tommy (sí, ese compañerito por el que suspira y comienza a transitar ese largo y complejo recorrido de frustraciones y alegrías, de lágrimas y sonrisas llamado amor)... decía: "Mami, Tommy no quiere venir a dormir a casa". AAAAAAAAAAHHHHHHHHHH, 4 años... cerebro de madre: respondé, respondé a eso, rápido... la otra mitad del cerebro: tirate abajo del colectivo, vamos estás a tiempo.

Respuesta de madre: "No, a tu edad los nenes no quieren ir a dormir a casa de las nenas, pero cuando son más grandes sí, no te preocupes".... no sea cosa que ese infeliz de "Tommy" frustre a al criaturita de pequeñita.


Episodio 2


Jueves, noche, televisión prendida en un canal infantil de esos que pasan 25 horas diarias de dibujitos, con propagandas de artículos de consumo infantil (sí jueguetes) y otro tanto de productos para ese target que el marketing define algo así como "madre que empieza a ver en su cuerpo los efectos del paso de los años". Obviamente, frente a una propaganda que clasifica en las del último tipo la criaturita (de 4 años recordemos el detalle) comenta:

-"Mami, ¿vos te vas a comprar esa crema para no arrugarte?... (imaginense la cara de la madre y una respuesta gruñido initeligible)... ¿Y me vas a prestar la crema mami? porque mirá yo ya me estoy empezando a arrugar (estirandose la piel del rostro cual si debiera hacerse un estiramiento urgente).


Episodio 3


Domingo, nochecita, hora del baño del sweet ¿sweet? baby. La pequeña demonia, tal sería la definición de Homero Simpson, hablando de su futura hermana (que por cierto no está ni siquiera por asomo en los planes de sus histéricos progenitores, pero que debido al nacimiento de un primito se ha convertido en un reclamo que si lo vieran los sindicalistas se darían cuenta que el 17 de octubre del 45 fue un poroto a comparación): "... pero mami, yo te veo cada día más gorda, eso quiere decir que está por nacer mi hermanita".

Madre: "NO NENA, eso quiere decir que mami está comiendo mucho"...

Definitivamente, debería haber escapado cuando aun estaba a tiempo. ¿no?

20/9/08

PRI!

Cuando una se estrena en esto de la maternidad se llena de anécdotas con el correr de los días. 365 días de novedades que contarle al amigo que te mira resignado mientras escucha las nuevas aventuras del sobrino postizo.

Cosas como la primera vez que te meo el baby cuando le estabas cambiando el pañal o cuando todo emocionado lo sostenías frente tuyo y zas! regurgita sobre tu ropa, o la cucharada de comida que te cae en la cara cuando empieza a "comer" solito.

Todo es nuevo. Tus reacciones también.

Yo recuerdo que llevaba ventaja en cuanto a reacciones desmedidas con el primogénito. Es que le dio por sentarse antes que a sus compañeritos de estimulación temprana. Lo mismo con la gateada y la caminada.

Entonces claro, me tildaban de exagerada. Y yo les ponía cara de vas a ver cuando el tuyo se rompa la jeta por primera vez! Pero, como buena madre primeriza, no era sobreprotectora ni exagerada, sólo era precavida. Por eso cargaba con mi tubito de árnica eficaz contra golpes y raspones. Mi cremita protectora solar hidratante factor 70, termómetro, tempra, algodón, botella con agua, 5 mudas de ropa,10 pañales, sombrerito para el sol, sombrerito para el frío, juguetitos varios, 3 mantintas, mordederas y mamadera de 210 ml con leche por si el lugar no daba para pelar teta elixir cómodamente.

Me acuerdo que sí se tropezaba y caía hacía el mayor de mis esfuerzos para no ir por él y levantarlo toda angustiada ante la posibilidad de que se rompiera un hueso o se clavara en el ojo la rama del árbol que estaba a 10 metros de distancia. Todo por darle seguridad y enseñarle que un raspón no es el fin del mundo, a pesar de yo lo sintiera así.

Por suerte a medida que van creciendo una se va alivianando. Los enanos van logrando mejor motricidad y ya no te la pasas tan al pendiente de lo que hacen.

Cuando nace el segundo ya somos una chingonas! Esquivamos meadas en medio del cambio de pañal, cargamos menos cosas cuando salimos y hasta que no veamos sangre no nos alteramos por una caída o similar. En consecuencia los hermanos del primogénito siempre son más seguros, más independientes. Son criados por una madre que ya no anda con el jesús en la boca.

Por eso lo ideal es tener al segundo antes que al primero. :P

15/7/08

Cómo llegar a ser madre histérica.

Cuando nació mi primer hijo tenía 24 años. Una pibita. Había dejado una carrera por la mitad, iba a empezar otra justo dos días después de que nació mi primogénito.

Me acuerdo que el embarazo fue de las cosas mas marvillosas que viví. Siii, suena reee cursi. Pero en ese momento yo sí creía en ese 0,2% de mujeres que se convierten en madres. Mi embarazo fue así. Idílico. Obviamente mucho aportó la hormona "valemadrina" como yo le llamo.

Ese estado en el que la mayoría de las cosas te importan tres carajos. Se rompió el plato... yyy bueeeeno se rompió, qué importa?! Se junto una montaña de ropa para lavar?? yyy bueeeeno ya se la pondran sucia otra vez, que importa?! Un rayo hizo mierda todos los aparatos electrónicos de la casa??? yyyy bueeeeno qué importa!?! habrá noches tranquilas y placenteras a la luz de la velas.... Me explico????

Esos primeros años de maternidad exclusiva fueron casi idílicos. Porque ir a tomar clase con un bebe que toma teta tiene sus ventajas y sus desventajas. Algunos profesores te hechan la mano, otros te mandan a la mierda. La mayoría de los compañeros (que eran todos más chicos que yo) no sabían que hacer cuando el dueño y señor de mis tetas reclamaba su elixir. Les veías los ojos como se les ponían redondos como huevo frito! Y ni hablar de la nunca faltante niña bien, tipo barbie, que ponía cara de asco cuando el baby hacía del dos.
Obviamente mi elección fue estudiar una carrera de Cs. sociales. (Si hippie al fin!) No me imagino a una chica llendo a tomar clase de cálculo con sweet baby encima.
Suena re lindo cargar con pañalera, mamaderas, muda de ropa, cobijita, sonajita, toallitas húmedas, todo lo que lleva una mamá primeriza a todas partes por si el sweet baby regurgita, se caga hasta la nuca, se aburre de chupar teta, chupar dedo, chupar chupete, chupar mamadera. Y además tu mochila, la de siempre. Cargada de llaves, libros, cuadernos, lapicera, algún pañal por ahí, teléfono, agenda con el número del pediatra, el ginecólogo.
Pero como sos primeriza y el sweet baby te tiene bajo un lavado de cerebro total, llamado amor maternal, quién sabe cómo pero cargas con todo y nunca nunca se te olvida nada. Ni nadie.
Hasta que pasan unas semanas. Y entonces llega el Sr. sueño.
El Sr. SUEÑO!!! Eso que te acompaña todo el tiempo pero no sabes qué es. Y además como no viene nunca solo aparece acompañado por el Sr. CANSANCIO. El dúo dinámico que no te dejará hasta que el little baby tenga qué será? unos 20? 25? 30? cuántos años???
Entonces es cuando empieza. A partir de ese momento se activan los engranajes que llevan a todas y cada una de las mujeres madres a convertirse en una: (sonido de redoblantes y platillos por favor) MAAADREEEEE HISSTEEERICA!!
Ya convertida en una, mi vida académica volviosé un karma de lecturas incomprendidas a las tres de la mañana entre toma y toma de leche del beautiful baby.
Por suerte llega la etapa en que ya, gracias dioses del mundo, no hay que darle de comer cada tres horas, y se logra dormir mas. Un poco, y nunca se vuelve a dormir como antes. O no?
Así que el nivel académico inicia su recuperación y se queda estable, cual pulso cardíaco. Hasta que se me ocurre parir otro hijo. Ja!!!!