Recuerdo que León Gieco en su canción de Don Durito, basado un texto del Subcomandante Marcos en el que platicando con su sabio consejero, el escarabajo, éste le espeto así sin más una gran verdad revelada "en esta globalización, todos los globos se revientan" Bueh, si mi estadía de un mes y tres semanas (mi mundo, mi país, mis afectos) la englobáramos diría que la gran mayoría de mis globos se me reventaron y pa pior estaban llenos de agüita amarilla...si entienden a lo que me refiero.
Una que vive hace 14 años en México y nunca alquiló depto en Buenos Aires por sí misma entendía que como en casi todo lados hay que conseguir aval/garantía o similar para alquilar. Algo por lo cual mi madre estaba verdaderamente tranquila aduciendo que el Pami tomaba ese papel en caso de no conseguir alguno. Crasso error, pues no es así y ahí el primer globo se me rompió. Y luego me enteré que conseguir una de algún conocido era más difícil que ver algún día una mujer a la cabeza del Vaticano.
Fue cuestión de hablar un poco con la trabajadora social de mi madre para enterarme que además de no existir esa posibilidad, la dueña del departamento la estaba digamos que desalojando, para decirlo de alguna manera.
El punto era que la dueña, para colmo "amiga" de mi madre, dicidio un buen día aumentarle el alquiler y lo acompaño de un: y si no te gusta pues te vas porque ya tengo quién venga alquilar. Ergo, mi madre accedió aceptar el nuevo alquiler a cambio de un contrato. Así las cosas ella comenzó a pagar pero el contrato nunca se lo entregaron. Y como nunca tuvo contrato la "amiga" dijo que mi madre estaba ocupando el inmueble ilegalmente.
Por alguna razón que aún no comprendo entre la trabajadora social, la dueña y mi madre acordaron un especie de desalojo por lo cual durante 4 meses el alquiler del depto mi madre lo ahorraba para poder así juntar el dinero para el nuevo inmueble. Y además había acordado con la dueña entregar el lugar los últimos días de Septiembre y para esos días estábamos a 23. Así que, mi estrés parecía más un escuatro. Comenzó así la búsqueda infructuosa de aval, el hallazgo de las inmobiliarias que te piden todo para salir de avales y las otras inmobiliarias que no trabajan con ese sistema y así hasta llegar a la conclusión de que era más fácil llevarme a mi madre a México que conseguirle un nuevo departamento. México o la calle. Lindo panorama para alguien de 70 años, no?


