12/11/10

El control

Tengo dos compañeras féminas en la oficina, una de ellas madre primeriza de un vástago primoroso de dos años. Angelito endemoniado como él solo, pero divino como todos los de dos años.
El susodicho recién estrenado infante anda justamente iniciando esa etapa de la vida que marca el acabose de la felicidad expedita y satisfactoria de realizar las necesidades fisiológicas en dónde sea y a la hora que sea. Es una transición enorme que seguro sabrán explayarse largo y tendido cualquier psicólogo al que le pregunten.

Pero acá somos todas madres ( y algún que otro padre que lea esto por ahí) y somos todas histéricas; (¿verdad?) y salvo aquellas que andan por la vida tan felices y espléndidas al estilo Angelina Jolie, las demás mortales no siempre la pasamos taaan bien.

Por ejemplo, yo recuerdo como si fuera ayer, cuando el primogénito inicio su control de esfínteres. Estaba requete super emocionada. El sweet baby me producía una ternura inmesa cuando lo veía ahí con sus minis pompitas (ehhh con su culito, pero acá esa palabra suena muy fuerte) sentado en su pelela/bacinica. 
Y como toda nueva etapa, la empezamos con mucha ilusión. Leí estudíe, incluso me preparé para no traumar al heredero, me entrené en el arte de bajar pantalones, calzoncitos/bonbachitas a la voz de aura y carguécon trecientas mudas extras en caso de accidente en la vía pública.

Preparada como toda madre primeriza suele estarlo (jua jua) pasé las primeras semanas de accidentes como si nada, la segunda me pregunté si no habré sido demasiado ingenua al pensar que sería más rápido el proceso, la tercera me felicité por la pericia con la que actuaba y para la cuarta bueh... ya me preguntaba y esto como para cuándo  termina?

Y si, el primogenito  y yo pasamos por "me hago encima porque todavía no me cae el veinte de que ya no tengo pañal", después vino "te aviso y me hago encima al mismo tiempo", luego el famoso "ma quiero hacer pipi" dos segundos antes de efectivamente hacerse pipi y así hasta que cada vez el espacio/tiempo se fue haciendo lo suficientemente extenso para alcanzar efectivamente a ir al baño.

Todo eso no me causaba ningún conflicto. Estaba todo perfecto, hasta que un buen día (más bien una buena tarde) justo antes de salir al parque a jugar digole al maravilloso vástago mio: 

chiquito, vamos al baño antes de salir al parque, sale?
y el dulce angelito contesta: no quedo
¡ándale!, así no nos dan ganas luego, ¿si?- insistí cariñosamente
nooo queeeedoooo, díjome él muy serio

y el heredero nomás no quiso. Así que partimos al parque, bajamos por el elevador y justo justo justo cuando salímos del edificio, qué aconteció?! Ahi va! siii, pos qué mas?
Y ahí fue cuando se dió cuenta el muy méndigo de lo que implica el control, el poder. Nada cambía más a una persona que el poder aunque tengas 2 años. Asi que a partir de ese momento el sweet baby hizo conciencia y se sucedieron una y mil veces las idas al baño ni nada de éxito para luego, pasados 5 minutos y ya con su ropita acomodada se hiciera encima.

A cuántas nos les paso lo mismo? diganme por favor!

4 comentarios:

Anavril dijo...

Jajajajaja siiiiii. Es así.
La borreguita mia se habia tomado la costumbre de pedir pis en cuanto pisábamos la vereda. El problema que yo tengo es que al ser nena, hay que hacerle upa y ponerse a rezar que no se piye ella, ni a mi, ni la ventana del auto estacionado. Y la vez que muy tranquilita despues del pis largó lo segundo......casi me mueeerooooo.

deMónicamente dijo...

sí...una tortura para las mamis esa época!! ensuciaba mucha ropa...y peor si lo intentaba en invierno. por eso decidí que lo mejor, era esperar hasta el verano, luego de cumplidos los dos años.
es el arte de ser madre!!
buen finde.
kisses

:( dijo...

Ah, claro, ¿y nosotros qué? Como si a los papás nunca nos hubiera tocado limpiar traseros ni pasar vergüenzas...

Y es que, aunque ya mi bebé tiene 20, nos apareció ahora un sobrinito que a los tres todavía no quiere avisar, de modo que cada vez que se queda en casa tenemos que tener preparadas dos o tres mudas de ropa... y mucha paciencia.

xaviera dijo...

jaaaa. si efectivamente es una tortura. iniciamos con todos los "preámbulos", nos preparamos, pusimos fregadas basinicas por toda la casa, hicimos la onda de dejarlo encueradillo de la cintura pa abajo y que hiciera a sus anchas, nos encerramos el fin de semana completo para dedicarle solamente a la "pipi"... y el muy jijo NADA. Puede andar zurrado, embarrado, miado y no le molesta. Para él eso esta perfectamente bien. Jaaaa. Aprendizaje... va a hacer pipi en el baño cuando el quiera y decida hacerlo. No más. Hay cosas que no se deben forzar.. y uno de ellos son los efínteres!