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20/9/09

Infaltable

- Mirá nena, esto te lo compré el otro día... probatelo a ver si te queda, no?
- ehhh madre mía - con toda la paciencia del universo encima- decime una cosita, no quedamos que ya no me ibas a comprar más nada????
- Si, pero esto te lo compré antes...

y ahí va la que suscribe a probarse el pantalón de joggin (se sigue diciendo ahi?).

-Ahhh mirá hasta te queda un poco grande... quién lo hubiera imaginado. -dice la madre que me parió con toda sorpresa.

Qué cosa más bonita volver al nido de serpientes!!!!

2/3/09

Sorpresas 6.2

Doctor: Pero señora, miré. Lo que usted cuenta no coincide con la impresión que yo tengo de su marido. Y sobre la internación sra, eso lo ha hablado con su esposo?

Mi madre: ahhh no doctor. Yo no puedo decirle eso, se lo tiene que decir ustéd. Si se lo digo yo no va a querer.

Doctor: Pero Sra., es que su esposo no tiene demencia senil. Yo no puedo internarlo por algo que no tiene. Si usted se quiere seperar tendrá que hablarlo con él, en vez de querer meterlo a un geriatrico sin siquiera padecer de alguna enfermedad.

(divina, no?)

27/2/09

11/2/09

afloja con los postres

"decime una cosita... cuándo te vas hacer la liposucción?... lo digo por tu espalda, viste?" (sic)

29/1/09

S.R.U.D.

Cuando se aproxima un viaje a la pampas me da el S.R.U.D. (Síndrome de Regreso Ultra Diosa por sus siglas en español.) Tranquilas, es algo que sólo afecta a las que estamos fuera de territorio argentino.


Y esta claro, hay que volver y dejar a todos con la boca abierta. Porque una mucho tiene ya con vivir en otra cultura, con otras costumbres para que cuando pisas Ezeiza te digan... ay nena, que mal te hace vivir afuera! Yo te dije que no te iba a ir bien allá!
Y puede que algunas cosas nos hagan mal, como la contaminación, el tráfico o el "mande?".... pero tampoco tiene que estar sabiéndolo los parientes.

Así que además del stress que conlleva saber que conviviré 1 semana con mi propia madre histérica, alguién me pude decir cómo hago para bajar 15 kilos en 5 días??!!! eh?!!!!
El kit de la cuestion es que si una baja del avión hecha una diosa lleva la mitad de la batalla ganada porque no te pueden decir en Argentina te cortan mejor el pelo, los rayos te los hacen con más onda, etc etc etc. Sólo queda lidiar con la parte emocional, cosita de nada.

Por cierto alguno de los lectores es médico? me puden decir cuántas pastillas de prozac debo tomar para sobrellevar con dignidad los reclamos de 4 años sin verle la cara a mi progenitora, después de dejarme sin ayuda a la semana de tener al Chinos Locos, en una sola semana???
Y para colmo voy sola, sin marido ni hijos que distraigan a la madre que me pario de su objetivo principal: asfixiarme con chantajes y reclamos al por mayor.

En serio, que estoy espantada, aterrada, me sudan las manos, al borde de un ataque de nervios!!!!!!

6/1/09

Traumas no superados

Sinceramente siempre fuí (y sigo siendo) mi más cruel crítica. O sea, eso de verme en el espejo más de 2 milisegundos para apreciar mi "belleza" nunca se me dió. Para qué, si no hay cirugía que pueda arreglarme!. Y la culpa, porque hay que echarle la culpa a alguien, la tiene mi madre, OBVIO!

Cuando adolescente odiaba el regreso de mi progenitora con las bolsas repletas de ropa que yo no quería, no me gustaba, no me quedaba bien y por sobre todo no iba con mi edad!! Alguien me quiere explicar qué carajo hace una piba de 16 años con un traje sastre, eh??!!!

Si no se aparecía con pantalones totalemente fuera de moda, los traia tres tallas más grandes o 5 tallas más chicas. Y entonces comenzaban las trifulcas tipo A:

yo teenager: pero no ves que no me entra?!
mi madre: y claro, si te la pasas comiendo alfajores, estar re gorda!

o las trifulcas tipo B:
yo teenager: pero no ves que me queda enorme?!
mi madre: aiii bueno, es que como subiste de peso no sé bien qué talla sos.
yo teenager: no subí de peso, me crecieron las tetas!!!

Asi que, acomplejada como era, me escondía en la ropa más holgada que encontrara para cubrir mis curvas, a las que yo veía como gordura, y me ponía lo más hippie posible. De esa etapa me quedó la falta de costumbre de andar en polleras y tacones.

Prefería las trifulcas a compartir una tarde con mi madre entrando a cuanto local de ropa de Avenida Cabildo fuera de su agradao, donde las blusas me quedaban de hombros y no cerraban al frente. Y claro, tener que ver las jetas y escuchar los murmullos de una madre decepcionada por no tener una hija que cupiera en las tallas anoréxicas de esa época.

Por suerte una crece y lo que te diga tu vieja termina por entrar por un oido y salir por el otro. Una va haciendose cargo de su cuerpo y lo asume con más o menos complejos pero lo asume. O al menos eso pensaba hasta que llegando a mi casa del hospital recién parida y con primogénito en brazos (o sea hormonas alborotadas y depresión post parto en puerta) mi madre dijo:

-mirá lo que te compré! Unos pantalones que sí te queden porque conociéndote no creo que seas capaz de bajar esos 15 kilos de más nunca... así que mejor de una vez grandes para que no te deprimas.

Divina mi vieja!

7/10/08

La ayuda no ayuda

Cuando chino loco era un sweet baby recién nacido me encontré en una situación bastante particular.

Mi modelo a seguir histérico, o sea mi madre, había llegado a la tierra del nopal dispuesta a quedarse 6 meses ofreciéndose como ayuda a la parturienta que había decidido no darse de baja de la facultad, porque hija de tigresa pintita, podía con todo!!!

Demás esta decir que la ayuda como tal nunca llegó. El aporte de mi madre se observaba en el nivel de stress elevado que me provocaba su siempre insatisfecha presencia. La veía limpiar obsesivamente espacios que yo había limpiado 5 minutos antes, poner en un nuevo lugar cualquier objeto que estorbara a su concepción estética, si es que no terminaba en la basura. La veía ignorar al primogénito cuando llegaba a contarle algo, aduciendo que no le entendía. Entonces al no prestarle atención de alguna manera "forzaba" al niño a que hablara mejor.

El hecho es que un día se levantó con el pie equivocado y terminó haciendo escena digna de culebrón mexicano, cuando haciendo mi mayor esfuerzo diplomático, le pedí que dejara de limpiar todo el día porque me ponía histérica!.

La respuesta a esa solicitud se hizo medio sentir en el momento en que le dí aviso, entre respiración y respiración, que me iba al hospital y que necesitaba mimara y contuviera al primogénito durante mi ausencia. Ella dijo:

Mi madre:
"a ver nena, acá vamos a definir qué tiene que hacer cada quien, yo vine a ayudarte pero como esta visto que no puedo no sé por qué me pedís que me encargue de mi nieto"

Madrehistérica en medio de contracción:
mira , lo que menos necesito ahora es que me empecés a pelear
Mi madre:
Yo no te estoy peleando, pero no sé para qué me pedís que haga semejante viaje si no te puedo ayudar en nada...
Evidentemente la dejé discutiendo con la pared y me fuí a parir a Chino loco. La mera mera consecuencia se evidenció cuando a mi regreso del hospital me comunicó que dado que yo no quería su ayuda y su presencia me alteraba, ella había decidió cambiar el vuelo y regresar a Buenos Aires 5 meses antes de lo previsto.
Azotó la puerta y se fue. Dejándome con el primogénito de 3 años, el recién nacido y los puntos de la cesaría.