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22/6/09

A la salud de los otros, los padres histéricos!

No hay de otra, sin ellos no seríamos lo que somos. No habría histeria materna por ningún lado. O al menos habría unas muy pocas, porque eso de la inseminación artificial es bastante reciente y además cara.

De los otros, los progenitores, los padres, los papacitos*, los media naranjas en algunos casos, los rotos para el descocido, los complementos ideales. Los padres histéricos. Ellos son, si señor, los que tuvieron a bien hacernos madres. Dieron los planos y una parte de la materia prima, pero por suerte nosotras siempre terminamos por mejorar el diseño en los nueve meses de producción. El resultado, un hereder@ maravillosamente hermoso y amado.

Y por eso hay que darle las gracias.
Asi que a todos los papis, papis chulos que se pasan por este espacio y no reniegan de una paternidad histérica, que la asumen con orgullo y la ejercen con responabilidad, un fuerte abrazo y que pasen el mejor de sus días rodeados de sus herederos.

Felicidades papacitos!

17/12/08

Abran cancha que ahí les voy

Los otros tienen que aceptarlo de una buena vez. Hemos llegado al siglo XXI y ni modo, tienen que ver cómo le hacen para convivir con nosotras, las mujeres emprendedoras que nos ganamos a pulso los espacios públicos y privados que nos estaban vedados.

Haciendo uso de nuestra inteligencia, la emocional y la cognitiva, hemos defendido derechos a ultranza. Hemos educado hombres nuevos, equitativos, responsables, más respetuosos que saben reconocer sus emociones.

Pero todavía les cuesta horrores reconocer que una mujer al volante es mejor conductora que ellos. Las estadísticas así lo demuestran.

nota: para este post se tomaron en cuenta a todas aquellas damas que conducen camionetas (mini vans) porque casi casi se manejan solas, las que se pintan mientras manejan porque realizar dos actividades sin sacarse un ojo es sólo de profesionales al volante, las que hablan por teléfono sin usar manos libres porque siempre hemos podido hacer más de una cosa a la vez, las que van manejando más metidas en sus pensamientos que en el tráfico porque nuestro sexto sentido se encarga de manejar, las que van regañando a los niños descontrolados del asiento trasero porque son madres y listo, y las que tienen la urgente necesidad de buscar algo en las profundidas de su bolso/cartera porque nosotras siempre encontramos todo rápido. ;)

y vos, qué tal manejas???

2/12/08

Ying y Yang

Las parejas tienen el don, por lo general, de la compensación. Donde uno anda cojo el otro es un ducho. Por ejemplo, cuando los herederos tienen fiebre miotro se convierte en un manojo de nervios y angustia total. Si fuera por el los llevaría a internar de urgencia con 37.5 de temperatura. Él simplemente no puede lidiar con la fiebre. Entonces entro yo en acción y me convierto en la enfermera más experta y contenedora de la tierra, termómetro en mano.

Cuando yo grito aterrorizada ante la cercanía, demasiado cercana, del arácnido que camina sobre el mismo sillón en el que estoy sentada viendo placidamente la tele, hacia mi; miotro baja corriendo la escaleras cual caballero de reluciente armadura a rescatarme de ese bicho peludo, negro, con venenosos colmillos que me paraliza con sus miles de ojos. (ojo que hablo de una bruta arañota, tipo tarántula).

Puedo cambiar la rueda del auto, arreglar broncas eléctricas, taladrar paredes, lijar, pintar, cargar cosas pesadas pero cuando de arañas (escorpiones, serpientes, cara de niños) se trata, ahí sí soy una damicela en peligro que necesita ser rescatada. Qué le vamos hacer!

13/11/08

40 días y 40 noches.

Nada puede ser más desesperante que la espera. Y no hablo de los 9 meses. Aunque siendo sincera para el noveno mes ya estaba diciéndole al inquilino que cuando quisiera salir estaba todo listo, la ropa, la cuna, los pañales y los progenitores ansiosos por verle la cara. Todos listos.

Llega el momento, nace el heredero y comienza la histeria. Y ellos, los otros, comienzan a dar vueltas como leones enjaulados. La cuenta regresiva se marca en el calendario esperando que los 40 días pasen en un abrir y cerrar de ojos, en lo que tarda en caer la hoja del árbol al suelo, en un suspiro. Y lidían con su amor desbordado por ese pequeñin que al fin les dió el gusto de apreciar las tetas del tamaño que siempre quisieron tuvieran sus mujeres.
Pero no, los pobres ahí andan. Aguantando vara. Viendo como nos absorben todo el tiempo y los pensamientos el nuevo integrante de la familia. Sintiendo que las horas duran más de lo debido.

Cuando al fin pasa el mes y medio, ansiosos, enomorados cual urgidos adolescentes, avanzan en plan seductor para encontrarse con una madre primeriza que además de histérica esta cansada, con sueño y por lo general con inseguridades.

Porque el sweet baby puede escuchar o despertarse en cualquier momento y ni modo que su llanto nos lleve al coitus interruptus. Porque los puntos de la episiotomía o los de la cesaría puede que no estén del todo curados a pesar de que el galeno diga que todo esta en orden. Porque las estrías nos acomplejan, la leche se sale con el orgasmo, porque los kilos de más aún no se fueron, porque nuestro cuerpo ya no es nuestro es del baby!!! por favor que somos vacas lecheras de alta productividad che!!! y porque en definitiva llevamos algo más de 9 meses sin tener cintura!


Y entonces ahí les ves las caritas, no a los babys, si no a los otros, contrariados, ¿deseperados?, con las ganas que se le salen por todas partes. Porque se deshacen de ganas de sentir y hacernos sentir. De corporizar el sentimiento de felicidad y porque las hormonas nunca tuvieron fama de saber esperar.

El punto es que luego no sólo los otros son los que andan más calientes que el sol. Nosotras también andamos con la hormona alborotada. No lo neguemos. Ta bien que andamos como mensas absortas en el baby pero bueno. Una cosa es una cosa y otra cosas es otra cosa, o no?

Hasta que al fin llega el día en que los planetas se alinean, la luna esta llena, el sweet baby justo se duerme temprano. Entonces el romanticismo surge, dependiendo el termostato interior, obvio. La acción queda en la cama... pero debajo de la almohada, esperando por noches que nos encuentren con menos sueño y cansancio a los dos.

O no les paso así?

26/8/08

De los otros

En esto de la maternidad, para bien o para mal, se incurre en la necesidad de contar con un otro.

Por genética el otro debe ser del género opuesto al de una, es decir: hombre. No queda otra.

Forma parte de los elementos básicos y necesarios para procrear otra vida y ayudar a la transición de mujer a madre histérica.

Las características del otro influirán en un 50% en el carácter, humor, aspecto físico y gustos de la descendencia... así que la elección del otro puede llegarse a ver como una empresa riesgosa. Peero a veces dejamos de lado la solemnidad que esta búsqueda requiere y terminamos con el primer o tercer otro que nos llena la oreja de palabras dulzonas. En ocasiones la empalagosa verborragia es innecesaria debido a los abundantes arrumacos y besos recibidos. Son momentos en que el calentamiento global se incrementa considerablemente.

Su presencia regularmente es requerida en tres dimensiones y por lo general en posición horizontal, aunque también se agradece la variedad de posiciones. (por favor, así de buena onda lo digo, sean originales, si? por favor!!!)

Otras tantas su aporte es otorgado en forma anónima, impersonal e higiénica en su banco de semen más cercano previo pago del protocolo de inseminación just for you. Lo cual ha sido un gran aporte para muchas mujeres deseosas de ser parte de esta logia.

El otro es, por ende, una parte importante de la histeria materna. Su reacción, acción e inacción ante la llegada del sweet baby determina en parte nuestro stress de todos los días. (la otra parte la aportan nuestras propias madres y los sweet babys, of course!)

Están los otros que llegan, dejan su aporte y nunca más les ves el pelo. Los que son de reacción lenta, como el mío, pero que después agarran el patín. Los que se vuelven hipocondríacos a partir de la primera temperatura alta que tiene el heredero. Los que reaccionan, asumen y después se hacen como el que la virgen les habla. Los que se embullen en una paternidad exclusiva y no te dan ni la hora. Los que se ponen celosos y reclaman. Los que no logran superar la etapa de soltería. Los que se quedan en casa con los vástagos. Y los que pasan por casi todas y cada una de las etapas descriptas anteriormente.

Los otros son todo un caso. Dan dolores de cabeza, de coure, cuerpo. Agotan, excitan, enfurecen, lastiman, sanan, apapachan/miman, enloquecen y tranquilizan.

Los otros han decidido por nosotras durante mucho tiempo y también han luchado cuerpo a cuerpo por y con nosotras. Como en todo, hay algunos otros que valen la pena. Hay otros que es mejor tenerlos lejos...mientras más lejos mejor.

Y me puedo poner cursi y decir que son "la media naranja", "el roto para el descocido", "el peor es nada". Lo que se les ocurra. Ya lo dije en otro post, serán lo que sean pero tienen su lado amable y nos gustan ( a menos que seas lesbiana). Sin embargo no puedo negar que estamos conviviendo con unos otros distintos en estas últimas décadas. Tuvieron que evolucionar hacia una nueva masculinidad. Replantearse estrategias ante estas nuevas mujeres que somos superwomans y damicelas, que siguen esperando al caballero que les regale una rosa.

Estos otros de hoy en día son así porque nuestras madres (locas como ellas solas) revolucionaron los esquemas. Por eso cuando pienso en el tipo de otros que serán mis sweet babys, tiemblo al pensar que son hijos de una madre histérica.